España entra en 2026 con una paradoja inquietante: tener empleo ya no garantiza estabilidad económica. El último análisis de InfoJobs confirma que el deterioro del poder adquisitivo se ha convertido en un fenómeno estructural. El 72% de los trabajadores declara que su capacidad económica se ha estancado o ha empeorado en los últimos dos años. Y no por falta de esfuerzo, sino porque el salario corre detrás de la inflación… y siempre llega tarde.
Los datos son claros. Mientras el salario medio anual en la Unión Europea ronda los 39.800 euros, en España se queda en 33.700, según Eurostat. A esto se suma un coste de la vida disparado: solo los alimentos han subido más del 30% desde 2019, de acuerdo con el Banco Central Europeo.
El resultado es simple y demoledor: aunque seis de cada diez trabajadores han recibido subidas salariales, solo el 40% nota una mejora real en su poder de compra.
El salario ya no se planifica; se administra para sobrevivir. Vivienda y compras básicas absorben el 44% del presupuesto mensual, llegando al 26% solo en vivienda para los trabajadores de 25 a 44 años. El 92% de quienes han perdido poder adquisitivo recorta gastos, sobre todo en ocio y vacaciones.
Lo más revelador no es el empobrecimiento, sino la resignación. Solo el 17% planea pedir un aumento salarial. El mercado laboral se percibe como rígido, con subidas previstas mayoritariamente inferiores a 1.200 euros brutos anuales.
Este escenario redefine el contrato social del empleo. El salario ha dejado de ser un motor de progreso para convertirse en un mecanismo de contención. El verdadero riesgo no es la inflación, sino normalizar que el esfuerzo no compense.
Fuente: InfoJobs · Eurostat · Banco Central Europeo